lunes, 1 de diciembre de 2008

Comer pipas

Sólos, pero mejor en compañía y entonces nuestros pensamientos, interrupidos por la ocupación de pelar la pipa salen fluidamente. Cuando comemos pipas hablamos de nada trascendente, es algo así como hablar por no callar, para seguir comiendo pipas, para repetir una y otra vez que son un vicio, que nos escuecen los labios, que nos duele la lengua. Pero seguimos pelándolas y hablando sobre la marcha, sin esperar respuesta consecuente. Lo que se nos ocurre, lo que pensamos distraidos por la ocupación de coger una pipa, pelarla, comerla etc.

1 comentario:

Paco Tilla dijo...

Mi hermana dice que comer pipas sentada viendo la tele es de solteronas, je, je